Con la ilusión y el propósito de compartir mi experiencia de vida por si puede servir de ayuda, motivación o inspiración a otras personas.

Este blog/web tratará diversos temas desde mi punto de vista personal y siempre que sea posible intentaré basarme en la evidencia científica más actualizada. Mi intención es analizar y aplicar a mi vida y al control de la diabetes todo aquello que crea científicamente fiable y que tenga sentido bajo un punto de vista evolutivo.

Nacido en los años ochenta, tuve una infancia feliz donde jugué mucho e hice muchos amigos. Fui a un colegio público y siempre pertenecí a la media de la clase en cuanto a calificaciones se refiere. Hubo años que me costaron más y otros menos, pero digamos que nunca fui el empollón de la clase y me esforcé lo suficiente para superar esas pequeñas metas. Eso sí, siempre fui muy educado y respetuoso con mis compañeros y profesores y me considere en alta estima por muchos de ellos. Nunca me falto empatía y creo que la mayoría de las veces estuve dispuesto a ayudar a todo aquel que lo necesito. Fui creciendo, es más crecí mucho hasta convertirme en uno de los más altos de la clase cuando tenía unos 14 años y en la actualidad todavía soy considerado alto en las estadísticas españolas. También crecí como persona y en mis años de adolescente desarrollé gran pasión por ciertos deportes y ciertas materias intelectuales. El voleibol me cautivo a los 14 años y lo he practicado durante más de 20 años hasta que en cierto punto de mi vida decidí abandonarlo por completo tras hacer una reflexión acerca de mis objetivos desde el punto de vista de la salud y estética que comentare en algún post. Materias como la física y la filosofía cultivaron mi atención, sin embargo materias como ingles no me motivaban tanto (curiosamente en la actualidad me defiendo en 4 idiomas). En esos años donde el dinero se agradece, pero escasea, a pesar de tener mis ahorros gracias a la paga mensual que recibía de mis padres, decidí entrar en el cuerpo arbitral de fútbol local para así además de hacer algo de actividad física los fines de semana, ganaba unos eurillos extra. Esa etapa arbitral duro unos dos años y medio, pero decidí dejarlo por exceso de estrés y para poder utilizar ese tiempo libre del fin de semana para descansar, salir con mis amigos y no tener que pensar en la responsabilidad de hacer de juez ante un grupo de deportistas que siempre quieren ganar.
Así llego mi vigésimo segundo cumpleaños cuando empecé a notar síntomas de cansancio excesivo y decidí someterme a un análisis de sangre para ver si todo seguía bien. Así fue que el 10 de Mayo de 2002 fui diagnosticado como enfermo de diabetes. Se suele decir en términos clínicos que debute como diabeto. Ese estreno como paciente de un trastorno metabólico que es la diabetes distorsiono mi vida desde diferentes puntos de vista. El debut es la primera piedra en el camino del resto de tu vida. Una piedra que para mí implicaba al dejar de consumir ciertos alimentos a mi antojo basados en azúcar y que básicamente cubrían esa necesidad imperiosa de un apetito repentino derivado del aburrimiento o el placer. Si, el placer por la comida, por lo dulce, por lo copioso, tenía que modificarse para conseguir una salud que creía intrínseca a estar vivo, pero resulto que esa salud no es innata sino que se adquiere y por ello decidí cambiar de rumbo hacia un camino diferente. Mi familia estuvo siempre a mi lado y todos al unísono comenzamos ese nuevo camino nutricional recomendado por los facultativos en busca de una mejor salud. En aquellos tiempos se recomendaban las estrategias bajas en grasa y por ello desde aquel momento se limitó muy mucho el consumo de alimentos fritos en casa. Los palitos de merluza, las patatas fritas, las croquetas, empanadillas y fritura en general desapareció de un plumazo del menú diario. Como no iba a afectarme tal cambio cuando hasta entonces lo más cerca que había estado la ensalada de mi era al otro lado de la mesa. El día de mi debut, mi ingesta calórica fue poco más o menos que insuficiente con el hambre que ello conlleva, pero esas primeras semanas sí que fueron una buena dieta detox (o desintoxicante) que llaman ahora. No quiero decir que todos esos alimentos fuesen perjudiciales, pero mirando hacia atrás creo que mi dieta era bastante reducida en variedad, pues prácticamente había estigmatizado todas las verduras y por tanto ínfimamente consumidas.
Los primeros años como diabético me limite a seguir los consejos que me daban intentando dar siempre lo mejor de mí. No me había dado cuenta hasta ese momento lo importante que era la salud para mí y de mi verdadero potencial. Un potencial que he ido descubriendo con el tiempo y que mejora cada día. Nunca podría haber imaginado de lo que hoy en día soy capaz y es más, aun me cuesta imaginar de lo que seré capaz en el futuro, pero sé que será increíble.
Esa importancia de la salud fue enriqueciéndose con el tiempo y probablemente influido por el deporte, su espíritu competitivo y al mismo tiempo saludable como actividad humana incremento mi dedicación y curiosidad en esa nueva compañera de viaje que había llegado sin avisar.
Los primeros 4 años como diabético fueron relativamente fáciles, pues al debutar prácticamente por casualidad, mi páncreas (células Beta) aún no estaba totalmente destruido por mi sistema (auto) inmune. Por eso puede mantener un control glucémico aceptable durante esos años con medicación administrada por vía oral (pastillas) que consistían en inhibidores de la absorción de carbohidratos (plumarol (miglitol)) y antihiperglucemiantes (descenso de la glucogénesis hepática) como la metformina. Aunque no exento de hipoglucemias cuando realizaba deporte de alta intensidad como el pádel. Aún recuerdo una anécdota cuando el desconocimiento por mi parte y por parte de mi entorno (aun poseyendo una licenciatura en medicina) me bebía un aquarius a sorbitos pequeños y espaciados en el tiempo por miedo a un rebote hiperglucémico. Hoy en día ni siquiera acudiría a un aquarius pues no tiene suficiente carbohidrato como para remontar una hipoglucemia media en un corto espacio de tiempo que es de lo que se trata el recuperar una hipoglucemia derivada del deporte. Un refresco azucarado de naranja o cola tendría un efecto más rápido con menor ingesta de líquido.
En cualquier caso la diabetes fue evolucionando y al ser degenerativa, pues obviamente mi páncreas acabo siendo incapaz de generar insulina para cubrir la ingesta de carbohidratos. Para mi ese fue la siguiente piedra en el camino, pasar de un tratamiento administrado vía oral a la administración externa de insulina. En ese momento empecé mi verdadera educación en diabetes y a comprender mucho mejor lo que sucedía en mi cuerpo. Aprendo cada día un poco más he intento mejorar mi control sin descanso pues nadie lo hará por mí y la diabetes no descansara nunca. Si yo bajo la guardia, la diabetes está ahí para recordarme que soy vulnerable. En realidad es un instrumento muy interesante, te aporta dosis de humildad cada día y a mí me motiva a seguir cuidándome para vivir en el único templo que habitare, mi cuerpo. La palabra templo designa un edificio sagrado y así es como veo a esta casa donde habito. Es un templo que como todo en este universo, no puede eludir el paso del tiempo y con el tiempo el devenir de las leyes físicas bajo las que fue construido. Un templo que no es más que una versión actualizada de la evolución de miles de millones de años de prueba y error. Sin embargo la versión en la que habito no es suficientemente robusta contra determinados factores externos. Es por ello que requiere de un especial cuidado y yo soy el encargado de realizar dicha labor, me guste o no. Es por ello que la diabetes puede aportar un incremento de responsabilidad o desesperación. Es un grado de libertad de difícil control y requiere un conocimiento profundo y sistemático de circunstancias personales. De hecho se dice que no hay una sola diabetes común para todos los que la padecemos, sino que cada paciente tiene pequeñas variaciones y eso hace que la ciencia solo pueda permitirse dar recomendaciones generales a un factor común, somos humanos (homo sapiens), pero sin embargo diferentes.
En mi caso las recomendaciones generales me resultaron de gran ayuda con cada piedra del camino, pero con el tiempo y gracias al conocimiento que aporta la experiencia personal, la observación y medición del entorno, he ido individualizando la manera en la que trato la diabetes que padezco. Esa personalización es la que me lleva a querer compartir mi experiencia con todo aquel que esté interesado. Y gracias a la motivación que la salud implica para mí y el deseo de mantener el templo donde habito lo más robusto posible he emprendido este viaje de no retorno hacia lo que he decidido bautiza como Diabetes Tipo Zero. Una Diabetes Tipo Zero extensible a todo ser humano (homo sapiens) incluyendo aquellos que no padecen enfermedad y aquellos que padecen cualquier otra enfermedad que persigue la máxima de la “mens sana in corpore sano”. Ambos mundos vinculados por toda una vida en la que la “mens” no puede existir sin el “corpore” y viceversa.
Para concluir, me gustaría dar la definición de “Diabetes Tipo Zero” en mi vocabulario y bajo mi punto de vista, que no es más que la diabetes que clínicamente puede ser tipo 1 o tipo 2 transformada a Diabetes Tipo Zero, significando que se persigue o se ha conseguido un control excelente de la enfermedad. Esa excelencia del control vendrá derivada de una hemoglobina glicosidada estrictamente menor a 6%(DCCT – %) o 42mmol/mol(IFCC – mmol/mol), sostenible en el tiempo y con un máximo de un 3% de hipoglucemias mensuales.