Introducción a la diabetes

Contexto

La Diabetes mellitus, más comúnmente conocida como “diabetes” es una enfermedad crónica asociada con niveles anormales altos de concentración de glucosa en sangre. La diabetes puede deberse a dos mecanismos:

  1. Producción inadecuada de insulina (producida por el páncreas y que disminuye la concentración de glucosa en sangre) (Diabetes tipo 1)
  2. Inadecuada sensibilidad de las células a la insulina. (Diabetes tipo 2)

En este post trataré la diabetes tipo 1 ya que es la que me acompañará el resto de mi vida (o al menos hasta que se encuentre una cura definitiva). Solo mencionar que el tratamiento de la diabetes tipo 2 generalmente se lleva a cabo mediante el control de la estrategia nutricional y la administración de compuestos químicos hipoglucemiantes por vía oral. En algunos casos puede ser necesaria la administración de insulina mediante inyecciones subcutáneas.

La diabetes tipo 1 puede ser tratada con diversos tratamientos. Uno de ellos es la administración de un solo tipo  de insulina mientras el otro consiste en la administración de dos tipos diferentes de insulina. Dentro del primer tratamiento (administración de un solo tipo de insulina) podríamos a su vez distinguir dos métodos.

Tratamientos con solo un tipo de insulina

  • Método insulina lenta:

La administración de una insulina de larga duración (entre 20 y 48 horas) sería uno de esos métodos. Esta duración que no hemos definido, podríamos considerarla como el tiempo que transcurre desde la administración de la insulina hasta que el organismo puede hacer uso de ella. Si tuviera que imaginarme el proceso, digamos que la de larga duración seria como un grupo de canicas gordas que intenta entrar por una red con agujeros relativamente estrechos. Eso provoca que el tiempo requerido para que esas canicas gruesas atraviesen la red sea largo.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 mediante la administración de insulina lenta puede ser indicativo de que el páncreas aún conserva un número determinado de células β, que son las encargadas de producir insulina, y que son las que el sistema autoinmune ataca y destruye. Este periodo en el que aún existen células β se suele denominar “Luna de miel” y suele tener una duración de hasta 4 o más años dependiendo del momento de diagnóstico. Este hecho nos hace pensar que la diabetes no es una enfermedad estática, de hecho se le llama crónica y degenerativa (temporalmente) puesto que en los primeros años la diabetes evoluciona y obliga a cambiar ciertos parámetros del tratamiento.

  • Método insulina rápida

Si retomamos el ejemplo de las canicas mencionado anteriormente, la insulina rápida sería algo así como un grupo de canicas pequeñas de manera que traspasan la red rápidamente. Este método en principio resultaría inaplicable en la práctica pues requeriría de la administración de insulina (generalmente mediante inyecciones subcutáneas) cada periodos de tiempo muy cortos, digamos cada 5 minutos, lo cual acabaría con unos 290 pinchazos diarios. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos este tratamiento no solo es posible, sino que en algunos casos recomendable o preferible dependiendo de diversos factores, pero al fin y al cabo es un tratamiento que se asemeja en mayor medida al funcionamiento natural de un páncreas sano, es decir, sin diabetes. Estos avances tecnológicos que he mencionado básicamente se reducen a esos dispositivos electrónicos conocidos hoy en día como bombas de insulina. Me gustaría clarificar que en este contexto la palabra bomba no se refiere a un dispositivo que explota ni nada parecido sino que se refiere a la característica de bombear de dicho dispositivo.

Tratamiento mixto o con dos (generalmente) tipos diferentes de insulina.

El tratamiento mixto consiste básicamente en la combinación de los métodos descritos anteriormente, la administración de una cierta cantidad de insulina lenta más otra cierta cantidad de insulina rápida.

Aunque los métodos descritos hasta el momento pueden parecer relativamente complejos, podemos intentar explicarlo de la siguiente forma. Digamos que algunos de los procesos bioquímicos que se llevan a cabo en el cuerpo humano tienen cierto impacto en la cantidad de glucosa circulante (presente en los vasos sanguíneos), la cantidad de glucosa en uso y la cantidad de glucosa almacenada. La siguiente ilustración muestra de una forma esquemática algunos de esos procesos.

Metabolismo de la glucosa

Es decir, de una manera simplificada, la insulina será necesaria para metabolizar (convertir en energía utilizable por las células) la glucosa derivada de estos procesos bioquímicos. Ninguno de esos procesos es plenamente compensable con una insulina externa pues en ciertos momentos de una persona pueden darse circunstancias que no tienen por qué ser conocidas por el individuo y por ello la incapacidad de corregir esa variación de glucosa a priori. En la diabetes, ciertos mecanismos de auto regulación del sistema endocrino dejan de funcionar y la responsabilidad de dicha regulación recae en el individuo consciente que padece la enfermedad. En procesos rutinarios (es decir conocidos), la persona que padece diabetes puede tratar e incluso prevenir los aumentos de glucosa en sangre.

Hagamos un paréntesis para elaborar la prevención o tratamiento de la concentración de glucosa alta en sangre. Básicamente, en el torrente sanguíneo de todo el cuerpo humano hay una media de unos 4 o 5 gramos de glucosa pura, el resto de energía se encuentra almacenada en forma de ácidos grasos o glucógeno (hepático y muscular) y es por ello que una concentración más alta de glucosa en sangre no solo es innecesaria e inútil sino que además daña los tejidos y vasos sanguíneos. Si esa concentración alta de glucosa en sangre se mantiene a lo largo del tiempo, ya sea por una concentración de glucosa elevada la mayor parte del tiempo o por la sucesión de picos altos de concentración de glucosa muy seguidos en el tiempo, el impacto en la salud de una manera u otra será inevitable. Estos efectos secundarios derivados de un valor medio de glucosa alta en sangre pueden aparecer relativamente pronto dependiendo del momento de diagnóstico (ya que alguien puede ser diabético muchos años sin saberlo) y de la calidad del tratamiento que el paciente reciba. Lo más interesante de esta situación es que la calidad del tratamiento no viene determinada en su mayor parte por el personal sanitario (conocimientos, apoyo…) sino por el paciente en sí. Si, el paciente diabético es el mayor responsable de la calidad de su tratamiento. (Y podríamos extender esta responsabilidad a todos los individuos del planeta con y sin diabetes, ya que ellos, bajo mi punto de vista, son los máximos responsables de su propia salud contextualizada ya que no es lo mismo tener diabetes en un país desarrollado económicamente que en un país que no lo está, y no todos somos genéticamente iguales, etc…). Pero en un contexto global, donde estadísticamente la mayoría de las personas pueden ser consideradas relativamente inteligentes la responsabilidad de estar saludable recae sobre el individuo en sí, eso es la selección natural y la supervivencia de la especie.

Y es por ello que la insulina administrada externamente se utiliza para corregir las variaciones de la concentración de glucosa en sangre con el propósito de mantener dicha concentración lo más estable posible y dentro de un rango lo más parecido al estado natural del organismo.

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